Sólo la perseverancia fructifica



Por: Freddy González


"La clave del éxito está en la perseverancia no en el talento”.-Ken Follett

He tomado esta frase del escritor británico Ken Follett, para referirme a la creencia generalizada en esta época de la posverdad, donde la percepción puede más que la realidad, de que el talento por si solo es suficiente para emprender cualquier proyecto exitoso no importa su naturaleza, dando a la perseverancia un carácter secundario y de poca importancia.

Se ha venido creando la narrativa de que el talento es sinónimo de éxito y que las personas que lo poseen no necesitan más nada para lograr todo lo que se propone.

Es cierto que el talento es importante para "diseñar los planes y metas alcanzar, interpretar variables y reaccionar con rapidez ante coyunturas inesperadas".

El talento juega su papel en el dominio del escenario, y saber comunicar un buen mensaje para lograr una buena aceptación.

Pero esa condición por si sola no basta.

Sobredimensionar el talento por encima de del trabajo constante que significa perseverar, es un camino riesgozo que suele conducir a resultados no deseados.

Por eso uno de los científicos estadounidenses más conocido Tomás Alba Edison, dijo:

La genialidad se debe en 99% a la transpiración( al sudor al trabajo y la persistencia) y el 1% a la inspiración ( al talento, a la idea).

Es cómo dijo Carlos Marx : "Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, y de lo que se trata es de transformarlo".

No es solamente teoría o talento, si queremos lograr lo que nos proponemos tenemos que llevar la teoria a la práctica y perseverar en la misma no importando los obstáculos y los fracasos.

De ahí que en cualquier proyecto no importa su naturaleza debe haber una la relación entre la teoría y la práctica, entre el talento y la perseverancia.

En nuestro país como en muchos otros, hombres y mujeres talentosos en todo el ámbito del quehacer, no han alcanzado sus metas, no sólo por situaciones adversas sino porque le faltó el espíritu de perseverar, de levantarse en cada caída y vencer todos los obstáculos que obstruyen el camino del éxito.

Ningún proyecto, sobre todo político, tiene posibilidad real de lograr el éxito si quienes lo dirigen no sólo tienen talento sino también continuidad en el tiempo. Si hacen de la política una actividad constante, sin parada, sin interrupción y sin vacaciones.

Un proyecto político necesita de sus dirigentes, la dedicación y el tiempo necesario, una labor que no sea cíclica, sino en espiral, porque volver al punto inicial de manera recurrente lo convierte en inviable.

Sería como una especie de la Fábula de Sísifo, de llevar la piedra hasta la cima de la montaña para dejarla caer y comenzar de nuevo.

Ya hemos señalado que en una sociedad con un alto nivel de politización como la nuestra, con un sistema de partidos en descrédito pero estable, la posibilidad de los llamados “outsider” es una simple quimera.

Quien no se dedica a un trabajo permanente no llega, y siempre será instrumento para otros.

Ningún proyecto político será exitoso sino cuenta con una estructura de carácter permanente, que planifique y evalúe el trabajo constantemente.

Que se trace meta por etapa y mida los resultados.

El talento y la perseverancia de un político van de las manos, no entenderlo es un craso error a lo que ningún proyecto debe arriesgarse.

Solo el que persevera triunfa, lo demás es una ilusión, un sueño y cómo diría Calderón de la Barca: " Los sueños, sueños son".

franklincorderop@hotmail.es
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